Trastornos Alimentarios
Los trastornos alimentarios son una tipología de trastornos que aúnan problemas psicológicos, relacionados, por un lado, con la relación con la propia alimentación y, por otro, con la relación con el propio cuerpo y la autoimagen y expectativas que de él se tienen.
Los trastornos más comunes y conocidos son la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.
Anorexia nerviosa
La Anorexia Nerviosa es un tipo de trastorno restrictivo en el que la persona deja de ingerir los nutrientes y la energía necesaria para tener un estado físico saludable. Además, esta reducción de la ingesta suele ir acompañada de un aumento del ejercicio físico y/o del uso de laxantes o el vómito, para reducir aún más el peso y el volumen corporal. En consecuencia, se produce una bajada de peso y una serie de alteraciones médicas que pueden generar consecuencias graves en la salud física de la persona.
El miedo a engordar está muy presente como motor de las acciones restrictivas y purgativas, pero también, como consecuencia de estas. A nivel cognitivo, suele aparecer una alteración en la autopercepción corporal, de manera que la persona se ve más gorda de lo que está (aunque esté en un peso significativamente muy bajo) y/o no ve la gravedad a corto y largo plazo, de su conducta. Esto hace que la motivación para el cambio sea reducida y los continuos tratamientos psicológicos, fracasen, si no logran aumentar la motivación para el cambio de la persona.
Bulimia Nerviosa
Por su parte, la Bulimia Nerviosa se caracteriza por un patrón de comportamiento en que se intercalan los atracones de comida con la purga de los mismos (con vómitos o laxantes) o la autocompensación (ejercicio excesivo o ayunos). También, como en la Anorexia, hay una autoevaluación del propio cuerpo muy negativa y un ideal de belleza inalcanzable.
¿Qué hacer?
Por la idiosincrasia de este tipo de trastornos, es importante acudir cuanto antes a atención médica primaria. Esta será la puerta de entrada para la atención, en un servicio especializado de salud mental, de la paciente. Euskadi cuenta con un Unidades Específicas de TCA adonde se derivará a la paciente si cumple los requisitos necesarios.
La atención psicológica en consulta privada podrá realizarse si el trastorno de esta persona no está en fase tan grave como para ser atendida por un servicio especializado, porque ya esté dada de alta de este, o bien porque la persona (o su familia, en caso de menores de edad) quiera complementar la atención de estos servicios con ayuda privada.
Tratamiento
El tratamiento psicológico de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) tendrá que atender múltiples factores.
En primer lugar, hay que aumentar la motivación para el cambio. Trabajar para localizar conductas disfuncionales y dañinas a corto y largo plazo, así como poner en una balanza los pros y contras de seguir manteniendo las mismas. Si la persona tiene ganas de cambiar, habremos recorrido mucho trecho del camino.
Además, atendemos las creencias sobre el propio cuerpo y sobre el ideal de belleza, para acercar ambos a posturas realistas y sacarlas de la fantasía.
Desde una metodología cognitivo-conductual, trabajamos las variables que están manteniendo las conductas más problemáticas para intentar romper con ellas. Esto es, saber en qué situaciones se activan las conductas disfuncionales y qué función cumplen dichas conductas.
Por último pero no menos importante, tenemos que atender los problemas psicológicos y asuntos pendientes que tiene la persona (muy alta autoexigencia, dificultades en las relaciones, situaciones de bullyng o abuso sexual…) que son los que han disparado la sintomatología hasta hacerla problemática.
Es importante pedir ayuda cuanto antes para que no se cronifiquen las dinámicas de relación con la comida y con el propio cuerpo que solo generan sufrimiento.