Autoconocimiento y crecimiento personal
Desde la perspectiva humanista la terapia es un espacio de crecimiento porque intrínsecamente a la persona está la necesidad de autorrealización. Esto es, de desarrollar todo su potencial, de estar cada vez más a gusto consigo misma y con el mundo y de encontrar un propósito significativo en la vida.
Como herramienta para ello, nos encontramos con el autoconocimiento, que no se lo inventó la psicología humanista pero sí ha hecho de ello una gran herramienta.
¿Qué podremos atender en psicoterapia?
El autoconocimiento consiste en ampliar la mirada que cada persona tiene hacía sí misma sobre:
- La propia identidad: ¿Quién soy realmente? ¿Quién quiero ser? ¿Cuáles son mis máscaras? ¿Para qué me sirven? ¿Cómo hago para sentirme en paz y a gusto conmigo?
- Las emociones (propias y ajenas): identificar, comprender y saber expresar lo que sentimos, son las herramientas necesarias para regular la intensidad emocional (sobre todo para las emociones desagradables que son las que menos nos gusta vivir).
- Los propios límites y fortalezas: conocer y aceptar ambos aspectos es fundamental para tener una autoestima y autonomía saludable a la vez que una vida saludable. Y es que para la persona que no cree en sus fortalezas, que no las ve, le será muy difícil quererse bien y tener seguridad en sí misma. Sin embargo, para la persona que no ve sus límites, que cree que puede llegar a todo y que todo depende de ella, quizás la amenaza sea el estrés, la ansiedad o la culpa desmedida.
- Las propias vivencias traumáticas o simplemente dolorosas que, en el pasado, no pudieron elaborarse y que hoy en día siguen estando presentes, bien porque su recuerdo sigue atormentando, bien porque sus secuelas generan sufrimiento sin que la persona sepa siquiera por qué. Expresar estas vivencias y sacarlas del baúl de los secretos ya es, por sí mismo, sanador, pero además poder elaborarlas y renarrarlas permite, con un trabajo lento y respetuoso adaptado al ritmo interno de cada persona, atender las secuelas que, en el presente, dañan la vida de la persona.
- La propia capacidad de regulación, autoapoyo y contención emocional. La terapia sostiene a la persona para que la persona aprenda a sostenerse a sí misma. Esto no significa ser autosuficiente y no pedir ayuda ni consuelo. Esto significa usar los propios recursos (entre ellos pedir ayuda a la red de afectos pero no solo) para que la persona pueda contenerse y regularse. Y así confíe en que puede hacerlo. Y en que puede hacer frente a lo que la vida le traiga