Acoso escolar
El acoso escolar o bullying es una forma de maltrato físico o psicológico, presencial o virtual, entre iguales, en donde la víctima lo es de forma reiterada en el tiempo.
Por cuestiones de número de victimarios (quienes ejercen el maltrato) o del poder social o físico del agresor, hay una diferencia de poder entre victimario y víctima (que puede no ser visible a simple vista). Y aunque ambos se conocen de la escuela, este acoso puede darse en el entorno escolar o fuera del mismo.
Consecuencias
Para la víctima de este maltrato sistemático y reiterado del que no puede escaparse (debe acudir diariamente al lugar donde es maltratada: la escuela) las consecuencias psicológicas pueden ser devastadoras y mantenerse hasta la edad adulta, si no se interviene y se actúa para romper la dinámica de maltrato instaurada.
A corto y medio plazo, nos encontramos dos diferentes fases que la víctima atraviesa si no se interviene antes:
- Fase de somatización: en donde la víctima anticipa lo que va a ocurrir y crece su miedo y ansiedad en consecuencia. Pueden aparecer dolores de tripa o cabeza, así como insomnio.
- Fase de rendición: la victima asume que no puede hacer nada por evitar el maltrato y ahí entra en un estado más depresivo que puede derivar en ideaciones suicidas.
A largo plazo, la vivencia reiterada y continua de maltrato escolar puede influir en la aparición de diferentes trastornos entre los que destacan, los TCA (sobre todo en chicas si el contenido de las burlas estaba relacionado con su físico), el trastorno depresivo, el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de estrés postraumático si el nivel e intensidad del maltrato así lo generan.
Es muy importante intervenir cuanto antes, buscando información especializada (https://aepae.es/), hablando con el tutor/tutora y pidiendo la apertura del protocolo de acoso escolar por parte del colegio, si así fuera conveniente.
¿Qué hacemos en psicoterapia?
En consulta de psicología, trabajamos las secuelas que este maltrato sistemático han tenido en la víctima:
- Autoconcepto y autoestima
- Posibles fobias o crisis de ansiedad.
- Elementos depresivos como pensamientos autoculpabilizadores, catastróficos e inhabilitantes o intentos autolíticos.
- Vergüenza o culpa.
- Capacidades y recursos de relación con los iguales.
Además, nos esforzamos en sacar a la luz los recursos que tiene la persona para enfrentarse a situaciones de agresión. Para que cuando se presenten situaciones agresivas, la persona pueda, en la medida de lo posible, enfrentarse y salir airosa de ellas.