Patricia Narbona Psicóloga

Fobias específicas

Según el DSM-V, una fobia específica es el miedo o ansiedad intensa y desproporcionada que siente una persona hacía un estímulo específico (fobia a montarse en un ascensor, fobia a montarse en el metro, fobia a los perros…), durante más de 6 meses, y la serie de comportamientos disfuncionales asociados a la evitación de dicho estímulo. 

Si la persona se enfrenta a lo que le asusta tanto, puede sentir la sintomatología de un miedo intenso:

  • Sensación de ahogo o falta de aire.
  • Opresión en el pecho.
  • Malestar estomacal. 
  • Aumento de los latidos del corazón.
  • Sudoración.
  • Pensamiento catastrofista. 

Es importante recalcar que para que se considere un trastorno psicológico, la persona debe experimentar malestar clínicamente significativo o deterioro en áreas importantes de su vida. Esto quiere decir que, si una persona siente mucho miedo a los ascensores, pero para vivir en su cotidiano no los necesita y este miedo no influye en su vida, no podemos hablar de fobia específica.

Tratamiento

El objetivo a corto plazo del tratamiento, será la exposición progresiva al estímulo fóbico, pues la evitación es un reforzador fundamental del miedo. Esto es, que la paciente se enfrente a aquello que tanto le asusta sin que se le dispare la sintomatología de intenso malestar.

Para esto, puede ser útil el uso de técnicas paradójicas que permitan a la persona acercarse a lo peligroso (imaginaria y realmente), y por supuesto, técnicas de regulación emocional que ayuden a la persona a calmarse por sí misma.

Este trabajo se inscribe en un marco humanista en donde la hoja de ruta de la psicoterapia, la marcan los deseos, necesidades y asuntos difíciles que trae la persona a cada sesión.