Patricia Narbona Psicóloga

Trastornos del Espectro Autista

Los trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que afectan a la comunicación, a la interacción social y al comportamiento. 

En primer lugar, la comunicación se ve afectada sobre todo en su vertiente más pragmática, social y emocional, así como el lenguaje no verbal. La afección no solo está presente en la expresión si no también en la escucha y comprensión del otro. Así, puede haber dificultades para comprender el lenguaje no verbal, las intenciones o el subtexto de las conversaciones. Por otra parte, en los casos más graves de TEA, el lenguaje en su totalidad puede estar muy limitado. 

En segundo lugar, en la interacción social aparecen serias dificultades para iniciar, mantener y comprender las relaciones. Además, suele haber falta de interés en las mismas. 

En tercer lugar, a nivel comportamental, son característicos de estos trastornos las conductas repetitivas (verbales y no verbales), la necesidad y el apego a rutinas y la dificultad ante los cambios, así como intereses muy restringidos y fijos. Además, aparece una hiper o hiposensibilidad a los estímulos (ruido, determinados tejidos, sabores, olores…).

Niveles

Dentro del diagnóstico de TEA observamos una gran variabilidad de afectación y grado de autonomía. Así, según el DSM-V, las personas con diagnóstico de TEA se pueden clasificar en 3 niveles según la necesidad de apoyo:

  • Nivel 1: necesita ayuda
  • Nivel 2: necesita ayuda notable.
  • Nivel 3: necesita ayuda muy notable.

Es importante señalar que, como son trastornos del neurodesarrollo, la sintomatología debe aparecer al inicio de la vida de la persona, siendo más fácil de detectar a partir de los 3 años de edad porque en esta edad, el niño y la niña ya tienen un lenguaje bastante desarrollado, empiezan a disfrutar del juego simbólico, tienen interés en jugar con otros niños y niñas, y los intereses restringidos y las conductas repetitivas se hacen más marcadas.

¿Qué hacemos en psicoterapia?

La atención psicológica a adolescentes y adultos (sobre todo con niveles 1 y 2 de apoyo) consistirá no en “corregir” rasgos autistas, sino en dar herramientas para

  • Mejorar la comunicación.
  • Aprender a regularse las propias emociones.
  • Desarrollar autonomía en todas las facetas de su vida incluidas las relaciones de pareja y el mundo afectivo-sexual.
  • Potenciar la inclusión social de la persona

Siempre respetando su identidad y su estilo de funcionamiento.

Para ello, trabajaremos con herramientas cognitivo-conductuales pero también haremos uso de la mejor herramienta para trabajar las relaciones: la propia relación de psicoterapia. Es aquí donde con honestidad y respeto, podremos ahondar en las dificultades de relación de la persona y ayudarle a mantenerlas y comprenderlas (si así lo quiere la persona). Además, contamos con la arteterapia que puede ejercer aquí un papel privilegiado por varias razones:

  • Permite a la persona expresarse sin tener que usar el lenguaje verbal, pudiendo hacerlo a través del dibujo, la pintura o la escultura. En un ambiente respetuoso y libre de juicios. 
  • La obra puede convertirse en objeto mediador de la relación, de manera que, sobre todo en las primeras sesiones, la persona no tiene que enfrentarse a la relación con la terapeuta, sino que es la obra la que sirve de vía de comunicación. 
  • El teatro puede ser muy beneficioso si se quieren entrenar habilidades sociales en determinados contextos.