Patricia Narbona Psicóloga

Trastorno conversivo

El trastorno conversivo es denominado en la actualidad, según el DSM-V, como el trastorno de síntomas neurológicos funcionales. Esto pone el foco en una sintomatología caracterizada, bien por movimientos corporales o parálisis involuntarias de todo el cuerpo o, lo más habitual, de partes aisladas del cuerpo (por ejemplo, una pierna que se mueve de forma extraña e involuntaria) bien por parálisis de funciones sensoriales importantes (como el habla o la vista) o alteraciones de estas funciones, sin que haya una causa neurológica que los sustente.

Historia del trastorno conversivo

Se ha escrito mucha literatura sobre este tipo de trastornos cuya sintomatología es diversa y muy característica de cada persona. En primer lugar, el psicoanálisis construyó algunas de sus hipótesis teóricas en torno a “las histéricas”: mujeres que presentaban esta sintomatología consistente en dolores o parálisis del cuerpo o de algunas de sus funciones, sin que hubiera una causa fisiológica o neurológica detrás. A partir de aquí, Freud sentó algunas de las bases de la psicología moderna cuando afirma que esta sintomatología está relacionada con conflictos psíquicos no resueltos, abriendo la posibilidad de curación a través de la resolución de dichos conflictos a través de la “cura del habla”.

Hoy en día, diversas teorías alrededor del trauma siguen profundizando en el estudio de este trastorno, entendiéndolo como la respuesta de la persona a eventos muy estresantes o traumáticos, no elaborados ni integrados en la psique. 

Otros enfoques sitúan esta sintomatología sobre la base de una dificultad crónica de la persona para integrar y elaborar las emociones difíciles de la vida. Como si el altavoz emocional estuviera muy bajito y la persona solo pudiera escuchar las emociones a través del sonido atronador de su cuerpo doliéndose o paralizándose. 

Ambos enfoques son complementarios y el trabajo terapéutico se basará en ellos.

Tratamiento

Partiendo de esta comprensión del trastorno, puedo ayudarte a comprender tu sintomatología y, sobre todo, a profundizar en las raíces de malestar emocional que la sustentan.

Será importante un trabajo a largo plazo para que puedas escuchar, tolerar y regular tu propio mundo emocional, así como ayudarte a expresar y resolver conflictos y asuntos irresueltos.

Si podemos hacer esto, tu cuerpo podrá dejar de expresarse porque habremos conquistado la voz y la palabra como vías fundamentales de expresión.