Patricia Narbona Psicóloga

Autoconocimiento y crecimiento personal en la maternidad.

¿Por qué psicoterapia en la maternidad?

Por mi propia experiencia sé que la crianza puede ser la tarea más placentera y, a la vez, más exigente que hayamos hecho nunca. Los factores estresantes se multiplican. Las demandas de la crianza temprana son enormes. Vivimos grandes cambios físicos y hormonales. La pareja, ese suelo que sostiene la nueva familia, se resquebraja en la adaptación a la nueva situación. La familia de origen y los amigos, también se movilizan. Todo se pone patas arriba en esta nueva fase, donde las cosas, queramos o no, cambian.

En este contexto, las demandas pueden ser más altas que los recursos con los que disponemos, o los malestares, más hondos o dolorosos de lo que debemos soportar. Si esto es así, está bien buscar ayuda. 

Además, la crianza puede sacar o ampliar rasgos de nosotras mismas, recuerdos antiguos, aspectos de nuestra personalidad… que creíamos bien guardados en el rincón más oscuro de nuestro baúl particular. Las criaturas son expertas en ponernos a las adultas que las acompañamos, espejos amplificadores de nuestros asuntos no resueltos. En nuestra mano está pelearnos con esa imagen y con quien sujeta el espejo, o hacernos cargo de ello.

Finalmente, resulta necesario atender las secuelas psicológicas que las muertes perinatales pueden dejar en las madres y padres que las sufren. Estas muertes, sobre todo cuando la criatura muere en el vientre materno, no suelen disponer del reconocimiento, la atención y el apoyo social que merecerían. Eso suele arrebatar a la madre del sostén emocional que necesita, quitándole el permiso para hacer su duelo. 

¿Qué atendemos en psicoterapia?

La psicoterapia en la maternidad o paternidad, es un espacio que sostiene y contiene a quién hace del sostén su labor diaria. Es un lugar para dejarse caer y para volcar el maremoto emocional que la maternidad (o la no maternidad) nos han traído.

Trabajamos con los malestares, las dudas y los conflictos que nos abre la maternidad o la paternidad, para que la persona se encuentre más tranquila y en paz con ellos, aprovechando dicho malestar para crecer. La idea es utilizar estos asuntos difíciles, como un trampolín que nos ayude a sentirnos más plenas con nosotras mismas.

Mención especial (por lo generalizado y por lo dañino) merece la vieja y pesada culpa materna. ¿Somos las madres, de alguna u otra manera, culpables de todas las dificultades con las que se encuentren nuestras criaturas? ¿Es también culpa nuestra, sentir tanta culpa? ¿Qué hacemos con ella? Este espacio de psicoterapia también es un 

espacio para atender y contener esa culpa. Para comprenderla y colocarla justo donde debe estar. Para que nos deje estar con nuestras criaturas, verlas y atenderlas, en lugar de mirarnos a nosotras mismas a través de la culpa.